Blogia
UN MUNT DE MOTS

Trucs de propina - 2016-2017 – 2n trimestre

Trucs de propina - 2016-2017 – 2n trimestre

2/1/2017: No recuerdo quien dijo por primera vez que todas las grandes historias son historias de familia, pero, como verás, es indudablemente cierto en relación con las cinco novelas sobre las que he centrado la atención (El padrino, Lo que el viento se llevó, El pájaro espino, El hombre de San Petersburgo y El jardín de las mentiras), así como de obras tan diversas y excelentes como Guerra y paz, de Tolstoi, La comedia humana, esa increíble serie de novelas interrelacionadas de Balzac, o El ángel que nos mira, de Thomas Wolfe. Normalmente, no pensamos en Hamlet o en Edipo como dramas familiares, pero eso es lo que son en el fondo. (Albert Zuckerman, Cómo escribir un bestseller)

 

4/1/2017: Por qué el oficio de escritor es más difícil que el de Dios:

«¡Pero si esto le pasó de verdad a un amigo mío!»

En la vida real no importa lo inverosímil que sea un hecho —la coincidencia de que William Shakespeare y Miguel de Cervantes murieran en la misma fecha del año 1616, o de que a un hombre le alcance un rayo cinco veces—; si ese hecho ha sucedido, nadie se plantea si podría haber ocurrido o no. Nuestra credulidad no se ve puesta a prueba hasta el punto de que dejemos de vivir en este mundo y vayamos a buscar otro más convincente. Por eso Dios puede trabajar con las coincidencias más enrevesadas, las intrigas más rocambolescas y dramáticas paradojas de lo más perversas, sin pararse nunca a pensar si su público le comprará la idea o no. Un escritor no cuenta con ese lujo.

Cuando un escritor propone un hecho inverosímil, se lo compramos o no dependiendo de si ha logrado crear un mundo en el que ese hecho está interrelacionado con todo lo que le rodea, de forma que al lector se le presenta como algo que muy bien puede suceder. Los golpes de buena fortuna inesperados no surgen de la nada: uno descubre ese maletín lleno de dinero debido a una cadena de hechos que han provocado que ese maletín esté en el armario de la habitación de nuestro hotel. Lo que a los personajes les puede parecer una suerte increíble debe parecerle al lector algo inevitable.  (Howard Mittelmark i Sandra Newman: Cómo NO escribir una novela)

 

12/1/2017: [...] ese gran pecado: la coma detrás de sujeto.

 

[...] Y así tenemos a personas [...] metiendo pausas artificiales entre sujeto y verbo. Como asociamos las pausas con signos de puntuación, ocurre lo siguiente: «Mi hermano, llegó muy tarde ayer».

¿Horrible, verdad?

Es más complicado que eso, me temo. Muchos me dirán: ¡Yo jamás haría eso! ¿Pero qué ocurre cuando el sujeto es largo y, por tanto, no tan evidente?:

La mujer que me recibió en casa ayer por la noche a las once y media pasadas, me dijo que olía a vómito de unicornio.

Habrá quien diga: «¿Qué tiene de malo esa coma? Esa frase es muy larga y hay que meter coma por algún sitio».

«Vale —diré yo—, pero no ahí». Eso que ves ahí, tan largo, es un sujeto. Lo correcto sería esto:

La mujer que me recibió en casa ayer por la noche a las once y media pasadas me dijo que olía a vómito de unicornio.

 

[...] Podemos complicar más el tema de las comas y sujetos. Hay sujetos difíciles de identificar, por lo que habremos de andar con mil ojos:

Que tú volvieras a las tres de la mañana borracho de hidromiel, no es algo que me importe. Para nada.

¡Esa coma está mal!

Sí. «Que tú volvieras a las tres de la mañana borracho de hidromiel» es el sujeto. Es lo que importa (o no) al narrador. Lo correcto sería:

Que tú volvieras a las tres de la mañana borracho de hidromiel no es algo que me importe. Para nada.

O tal vez lo correcto sería dejar de ser tan pasivo/a-agresivo/a con tu pareja, pero a cada cual lo suyo.

 

¿Entiendes ahora por qué toda esa sintaxis que aprendiste en el colegio sí es importante?  (Gabriella Campbell: 70 trucos para sacarle brillo a tu novela)

 

12/1/2017-2: Un verano ayudé al tío Oren a cambiar una mosquitera del fondo de la casa, porque se había roto. Creo que tenía ocho o nueve años. Me acuerdo de haberlo seguido con la de repuesto en la cabeza, como los nativos de las películas de Tarzán. Mi tío llevaba la caja a la altura del muslo, cogida por las dos asas. […] calculo que, llena del todo, la caja de herramientas de Fazza pesaba entre cuarenta y sesenta kilos.

[…] Mi tío me pidió uno [destornillador]

—¿Cuál? —pregunté.

—El que sea —contestó.

[…] estaba perplejo. Le pregunté por qué había llevado la caja de Fazza por toda la casa si sólo necesitaba un destornillador. Podría habérselo metido en el bolsillo trasero de los pantalones.

—Ya, Stevie —dijo él mientras se agachaba para coger las dos asas—, pero es que no sabía si tendría que hacer algo más. ¿Entiendes? Siempre es mejor llevar todas las herramientas, porque corres el riesgo de encontrarte con algo que no esperabas y dejar a medias la faena.

Es una manera de decir que para sacar el máximo partido a la escritura hay que fabricarse una caja de herramientas, y luego muscularse hasta poder llevarla. Quizá entonces, en lugar de dejar una faena a medias, se pueda coger la herramienta indicada y poner manos a la obra de manera inmediata.

La caja de herramientas de mi abuelo tenía tres niveles. La tuya debería tener al menos cuatro.

[…]

La bandeja superior es para las herramientas normales. La más normal, el pan del escritor, es el vocabulario.

[…]

En la bandeja superior de la caja de herramientas también debe estar la gramática, y no me vengas con quejas de que no entiendes de gramática, que nunca la has entendido, que cateaste lengua en el instituto, que escribir es divertido pero la gramática es un palizón...

[…] Los principios gramaticales de la lengua materna, o se absorben oyendo hablar y leyendo, o no se absorben. La asignatura de lengua hace (o pretende) poca cosa más que poner nombres a las partes. (Stephen King: Mientras escribo)

 

15/1/2017: A menudo nos preguntamos cómo sacar tiempo para escribir.

Últimamente he encontrado un sistema: cuando llego a casa del trabajo y no tengo otro plan, cojo el portátil, pongo música, preparo un refresco, y me siento en el balcón a escribir.

    ¿Que protestan los gatos? Les echo de comer y sigo escribiendo.

    ¿Que me da hambre? Preparo la cena, veo algún capítulo mientras como, y sigo escribiendo.

    ¿Que se acumulan los platos? Limpio la cocina y sigo escribiendo.

Normalmente buscamos tiempo para escribir. A mí me está saliendo bien al revés: escribo, y voy sacando tiempo para lo demás.

¿Por qué no lo pruebas? (Álex Hernández-Puertas: Taller Literario http://alexhernandez.es/2010/08/03/sacar-tiempo/ )

 

30/1/2017: Las ideas no valen nada. La mitad de la gente dirá que a ellos nunca se les ocurriría una película, una novela, un juego. La otra mitad están llenos de ideas… y media humanidad es mucha gente. Si el oro o los diamantes tienen tanto valor por su escasez, por la misma regla de tres las ideas no valen nada porque ideas nunca faltan. Si acaso sobran.

Y si hay tantas ideas (buenas, se entiende), ¿por qué hay tantas malas películas, tanta literatura mediocre, tanto videojuego de argumento manido? Porque lo difícil es llevar una buena idea a buen puerto. ¿Cuántos trailers prometedores esconden películas aburridas? ¿Cuántas solapas interesantes encuadernan mala literatura? Una buena sinopsis no garantiza una buena historia, y es que del dicho al hecho, amigos y amigas, hay un trecho. Quien quiere ser buen escritor debe probar su valía a través de una novela completa (bueno, o colección de cuentos). (Álex Hernández-Puertas: Taller Literario http://alexhernandez.es/2010/09/17/el-valor-de-las-ideas/ )

 

9/2/2017: El Efecto Zeigarnik define la tendencia a recordar tareas inacabadas o interrumpidas con mayor facilidad que las que han sido completadas. 

La psicóloga Bluma Zeigarnik se interesó por este fenómeno al observar cómo un camarero era capaz de recordar fácilmente una larga lista de pedidos pendientes, y sin embargo, difícilmente recordaba los platos que acaba de servir. En 1927, Zeigarnik publicó un estudio acerca de este fenómeno, que posteriormente tomaría su nombre. 

Una conocida aplicación de este efecto es el cliffhanger, el recurso de «Continuará…» presente en muchas obras de entretenimiento. (Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Zeigarnik )

Se cuenta que Dickens, el gran novelista inglés, aprovechó la ansiedad del público para lanzar capítulos de Oliver Twist en lugar del libro completo. Fue tanta la expectativa que creó, que los lectores estadounidenses esperaban ansiosos en el muelle de Nueva York la llegada del barco que contenía la última entrega de los capítulos. La desesperación por saber lo que sucedería en la historia era “más fuerte” y no podían esperar ni un minuto. (Joanira Campagnuolo, Desde mi caldero http://desdemicaldero.blogspot.com.es/2012/03/una-tecnica-de-escritura.html )

 

9/2/2017-2: Un premio Nobel me dijo que en seis manzanas a la redonda del bar en el que estábamos había cien escritores mejores que nosotros […]. La diferencia entre nosotros […] y ellos […] era, simplemente, que nosotros nos sentábamos y escribíamos una página al día, o diez páginas al día o cualquier otro número de páginas, y que no nos levantábamos de la silla hasta haberlas escrito. Y en cambio ellos no lo hacían. (André Jute)

 

13/2/2017: Tenir una idea és el paradís. Elaborar-la és un infern. (Sílvia Alcántara)

 

27/2/2017:  

Busca y repasa tu texto con Word u otro procesador de texto

  1. Se trata de repasar el texto a base de varias pasadas, por lo que, cada vez que efectúes una, guarda el archivo con otro nombre (versión1, 2, etc.)
  2. Vas a utilizar el buscador de tu procesador de textos y la orden va a ser siempre la misma: “búscame tales palabras (o grupos de letras) en el texto y coloréamelas de tal color”. Después, en cada pasada, empiezas a pasar hojas  y a corregir. Una vez corregida esa pasada, pon de nuevo todo el texto en negro.
  3. Busca todos los gerundios. Por tanto que tu buscador busque las letras “ndo” y las sustituya por las mismas pero de otro color. Quizá te sorprenda la enorme cantidad de gerundios que has utilizado, lo que yo estimo que es una mala señal. Seguidamente, intenta cambiar muchos de esos gerundios por otra u otras palabras. Comprobarás cómo se enriquece el texto.
  4. Analiza el “que”. Quizá encuentres que hay demasiado, y a lo mejor muchos muy cercanos;  entonces, o es una cuestión de voluntad de estilo o es que el texto necesita de una poda.
  5. Repasa el “dijo”. Pudiera ser que se repitiera demasiado.
  6. Indaga sobre el “mente” (recuerda, siempre coloreando). Volverás quizá a sorprendente por la cantidad de adverbios que has escrito “inadvertidamente”. ¿Solución? ¡Cambia muchos de ellos!

Otros puntos a tener en cuenta para dar el último toque a tu novela

  1. Haz cinco búsquedas y colorea con distintos tonos las palabras “al tiempo”, “mientras”, “cuando”, “durante” y “sin dejar de”… y después hojeas tu obra y observas el resultado. Quizá tengas que cambiar alguna palabra, o quitarla, o redactar tal o cual párrafo de forma diferente.
  2. Intenta lo mismo con “segundo”, “instante”, “momento”, rato”, “minuto”… etc., y revisa de nuevo todas las páginas de tu obra. A lo mejor encuentras que has utilizado demasiado estos términos, y además demasiado cercanos algunos de otros.
  3. Igualmente con “como”, “como si”, tal que”, “al igual que”.
  4. Busca “el cual”, la cual” y “quien” y actúa en consecuencia. ¿No sería mejor utilizar en muchas ocasiones “que” en lugar de esas tres expresiones? La reiteración de este grupo de palabras empobrece la expresividad, según mi parecer.

 Si estos ejemplos te han servido para darte cuenta de que puedes crearte tus propias reglas para mejorar fácilmente tu texto, nos damos por satisfechos.

¡Ah! Una última sugerencia. Busca dobles espacios y ordena a tu buscador que deje un solo espacio. Puede ser que te lleves una nueva sorpresa. ¡Buena escritura! (Tregolam: Sugerencias prácticas para dar el último toque a tu novela - https://www.tregolam.com/2016/10/sugerencias-para-dar-el-ultimo-toque-a-tu-novela/)

 

9/3/2017: L'escriptura és un equilibri entre el perquè (pregunta sense resposta, conflicte del escriptor) i el com (tècnica literària, ofici d'escriptor). És com una bona foto de premsa, que ha de combinar una bona tècnica fotogràfica amb que la notícia sigui important. És tan important la tècnica com el contingut. (Vicenç Villatoro)

 

9/3/2017-2: En literatura, el pecado no es hacer algo transgresor, sino algo aburrido. (Gabriella Literaria: http://www.gabriellaliteraria.com/1095-dias-de-escritura/ )

14/3/2017: Si he escrito esta carta tan larga es porque no he tenido tiempo de hacerla más corta. (Blaise Pascal)

0 comentarios