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21/09/2009
Reunió Setembre i propostes literàries

Hola a tutti i especialment als que es van perdre l’última reunió.
La veritat és que vam treballar bastant. Vam llegir la proposta de contracte que ens va proposar en centre cívic i vam descartar signar-la pel que implicava.
Vaig compartir amb els presents l’alegria del meu primer premi per un microconte atorgat per la Biblioteca de Sta. Marta de los Barros (Badajoz).
Ens vam proposar dos reptes literaris:
-D’una banda reiniciem els contes a 3 mans. Un grup en castellà i altre en català. Iniciaran el seu relat amb "Quizás un camino... / Potser un camí..." Les que no vau venir, si voleu podeu formar altre grup o apuntar-vos a algun dels dos.
-Per un altre, de manera individual, s’escriuran contes que continguin 3 paraules. He d’explicar primer, que cadascun dels presents va proposar un paraula en un tros de paper i una mà innocent va extreure les triades. Les tres paraules son: inefable, iconoclasta i portàtil .
Es hora de posar-hi fill a l’agulla!
Ens veiem i llegirem els contes el dia 3 d’Octubre!
21/10/2008
Terrassa Inspira. Inici Narració Toni

Hola aquí està el que estic fent de la meva narració a veure que us sembla.
Paseaba lentamente, cojeando, dolorido, por el puente de Vallparadís, fumandome el último cigarrillo Whinston de mi arrugado paquete de tabaco, me deslizaba lentamente, pero con dignidad, por las remodeladas aceras de estética naútica, - otro prodigio más del urbanismo surrealista de la ciudad donde nací...
Me detuve un momento , justo en el lado izquierdo, en el lugar por dónde un primo lejano de mi padre se arrojó, en los años 60, utilizando un enorme paraguas negro a modo de paracaidas; las varillas naturalmente, conocedoras sensatas de las leyes de la física, se doblaron hacia atrás forzadas por la presión del aire y el episodio –previsible- acabó en una absurda caída que afortunadamente fué frenada por las ramas de los frondosos árboles existentes en aquella época.
A toda la família les pareció increíble que sobreviviera. Como increíbles me parecieron siempre las historias que se contaban de él sobre su misteriosa capacidad de poder ver el cuerpo desnudo a través de la ropa, siempre y cuando el tejido fuera de color rojo. En el fondo la envídia.. me hacía fantasear con la posibilidad de haber heredado en mis genes algo de ese prodigioso milagro sensorial.
Toni Lázaro Octubre 2008
23/09/2008
Narració bilingüe a tres o més bandes...
"¿Miedo?"
- ¿Miedo? ¿qué coño, miedo?...Tiemblo… de frío…
-Dijo Fede-, sudoroso, proyectando su apestoso aliento saturado de JB, sobre la alargada nariz, de Pedro.
Se ajustaron sobre sus brillantes calvas las medias prestadas y sudorosas de la prima Juana – alias la Loca – y reprimiendo la risa que provocaba verse con la nariz y los labios torcidos enfundados en nylón, sacaron las escopetas recortadas de la bolsa de deporte.
Fede empujó con desgana la inmaculada y brillante puerta de la sucursal de Caixa de Terrassa con la enorme barriga que asomaba blanca y peluda bajo su camiseta de Scorpions… mientras avanzaba –en un alarde de optimismo- a paso firme y seguro – con toda la seguridad y firmeza que debe dar un 50% de alcohol en sangre.
Cargó, allí mismo, su mal recortada escopeta de caza con cartuchos de posta y gritó las tres palabras mágicas: “esto es un atraco”, luego se dió cuenta de que eran 4 palabras, y que por la pinta que llevaba, todo el mundo sabía que era un atraco. Pero le hacía ilusión decirlas y por sus cojones que las dijo.
Pedro entró detrás, lentamente, como en un sueño, repitiendose a sí mismo en un cíclico monólogo interior:
- Estoy harto de que me robe todo el mundo, estoy harto de que me roben, harto de que me roben los bancos, de que me roben las cajas, harto de que me roben la mitad de mi sueldo con las putas hipotecas, harto de los impuestos y discriminacón positiva del estado, harto de que la otra mitad de mi sueldo se la lleve mi ex y los novios de mi –ex, estoy harto de…
Iba cargando su recortada y el sonido metálico también farfullava infinitos hartazgos y mientras, un pequeño rincón sobrio de su mente, recordaba tres palabras de ´Pérez Reverte, sobre los Reporteros de Guerra, los reporteros de las tres D: Divorciados, Despedidos y Dipsómanos…
Pedro ahora se autodefinía con las tres A :
Atracador, Acojonado y Anónimo…
- ¡Coño! - exclamó la Lola con la escopeta delante apuntándola al pecho. - Estos hijos de... me han fastidiado el plan - musitó palpándose la navaja de quince centímentros que llevaba atrapada en la media, debajo de la falda.
- ¡He dicho que todo el mundo al suelo! - chilló Pedro agarrándose al clavo ardiente que le permitiría respirar y sacar la cabeza del agua helada del anonimato.
La Lola se echó al suelo no sin antes volver a blasfemar. Con lo bien que lo había planeado todo con su Julián, joder, que ya sabían cómo hacer para sacarle los billetes al calvo aquel de la ventanilla, joder joder, para que ahora vinieran esos dos desgraciaos a jorobarle el plan por un atraco a la antigua, que a quién se le ocurre ponerse medias en la cabeza, hay que ver. Echó una mirada disimulada al reloj. Las cosas no iban bien. Faltaban sólo tres minutos para que cruzara la puerta el Juli y ya sabía ella que aquello no iba a acabar bien.
Una vez más, la puerta se abrió con estruendo.
-¡Quieto todo el mundo! ¡Esto es un atr...!
La frase tántas veces ensayada frente al espejo del baño se le quedó atravesada en la garganta, justo detrás del cañón recortado que le apuntaba.
Joaquín tragó saliva despacio y se recolocó con cuidado la careta de presidente americano, que se le había deslizado encima de los ojos.
Cuando recuperó la visibilidad, solo una cosa se le pasó por la mente: "Esto no me puede estar pasando a mí...".
Intentó hacerse una rápida idea de la situación, aunque había que reconocer que la visión del mundo es bastante reducida desde los ojos de un presidente americano.
"Veamos. Una recortada en mi cara. Detrás de la recortada, un tipo con una media en la cabeza...dios...¿a quién se le ocurre? Se parece al bulldog de mi abuela...Allí hay otro más. Apesta a JB. En el suelo hay...a ver...tres...cinco...seis. Seis rehenes. Cuatro mujeres y dos hombres. Menudo culo tiene esa...Y la de la izquierda...¿Que mira? ¿Porqué pone los ojos en blanco? Está impresionante, la tía. Menudo vestidito. No deja mucho a la imaginación...aunque la nuez le sobresale un poco... y me recuerda a alguien...se parece a... a... ¡Joder! ¡El Manolo!"
16/06/2008
Narració bilingüe a tres o més bandes...
- Por?
No, no és por el que sento. Pero què és? No sé descriure-ho. Desil.lusió? Cansanci? Manca de confiança?
Merda! Ja ho torno a fer... m’estic psicoanalitzant. No, no, no i no. Mil vegades no. No és això el que hauria de fer. És fàcil. Nomès has d’agafar un foli, un boli i ja està; comença a escriure. Has fet molts tallers i seminaris per a combatre la por al full en blanc. Aplícat-ho i comença. Comença a escriure, merda.
19/04/2008
Conte a trois
Què fas aquí..
i jo que sé
30/10/2007
Cuento a tres bandas:¿Qué haces aquí? de Maria, Eli y Toni

¿Qué haces aquí? Esa pregunta... esa maldita pregunta. Había pasado tiempo, mucho tiempo, para mí incluso una eternidad. ¿Cómo podía alguien recibirme con semejante témpano después de todo lo que habíamos compartido?
Me había preguntado infinidad de veces cómo sería nuestro saludo; había pensado qué diría yo, qué diría él, cómo reaccionaríamos cada uno, qué emociones nos envolverían... y creía que estaba preparada para enfrentarme al reencuentro. Pero esa pregunta... esa maldita pregunta...
Y no es que no me lo esperase.
De él se podía esperar cualquier cosa.
Desde el día que nos conocimos en el parque. Yo tenía seis años y él me pareció todo un hombre, cuando echó al chulito del barrio de los columpios para que yo me pudiese sentar.
Tenía once años. Todo un vejestorio.
Mi príncipe azul.
Solo que, un rato después, mi príncipe azul me bajó a empujones del columpio: "Bajate, niña, que ahora me toca a mí"
Desde luego lo que está claro es que, a su lado, la vida era cualquier cosa menos aburrida.
En cada recuerdo extraño, emocionante o divertido, allí está él. En cada momento extraordinario, en la sucesión de cosas raras en que se convirtió mi vida desde aquel día en el parque, él.
Y ahora, después de tanto tiempo... ¿qué haces aquí?
Lo reconozco. He venido a buscarte.
Y no pienso ir a ninguna parte sin ti.
El teniente del segundo tambor de la legión, Dionisio Huelín-Martínez de Velazco, escupió estas palabras, suavemente, despacio, de manera casi imperceptible con una voz de cazalla, dolor, tabaco, sol y arena, a través de sus labios resecos, mientras recordaba aquél último verano luminoso entre las blancas paredes de casa de Málaga, navegando en la memoria, se perdía por instantes entre cada una de aquellas peligrosas curvas blancas sudorosas, buceaba entre aquellos parajes escondidos, que ahora se escondían tras la anodina y aséptica bata sanitaria de Lucía.
Recordaba el tacto de aquella larga cabellera ondulada, color negro azabache robada a una noche sin luna, prisionera, ahora de un ridículo gorro de quirófano verde-espejismo.
Fijo su insolente mirada legionaria, parapetada tras unas Rayban polvorientas en los grandes ojos negros en forma de almendra y pareció por un momento que quedaran atrapados en el reflejo de sus lentes oscuras.
Su perfume de azahar y tomillo con un ligero toque de orquídeas recién cortadas, volvió a acelerarle un ritmo cardiaco, acostumbrado otro tipo de batallas, mucho menos tormentosas.
El sutil aroma tantos años añorado se mezcló con el desagradable olor a sangre fresca, desinfectante, alcohol y muerte de aquel miserable y abarrotado hospital de campaña en un punto perdido y olvidado en el desangelado mapa de color gris y crema del nordeste de Afganistán.
A veces, la realidad nos teje tramas de las que nos es difícil escapar… sobre todo cuando el centro de tu vida es un príncipe azul que te bajó a empujones de un columpio.
Poner distancia me pareció una buena idea.
Fueron años y años de intensa búsqueda, aquí no, allá tampoco. Búsqueda o huida, había momentos en que esta duda me asaltaba… pero siempre encontré la razón para continuar hacia delante a pesar de no hallar respuesta a ese dilema.
Era consciente de que mi vida no estaba siendo como siempre había pensado que sería… Y últimamente, a menudo, sentía que había entrado en uno de esos Caminos a Ningún Lugar.
¿Qué hay en los Caminos a Ningún Lugar? Soledad. Silencio. Miedo. Mucha niebla, una niebla espesa que lo envuelve todo. Pero sobre todo, ¿qué no hay en los Caminos a Ningún Lugar? Esperanza. Ilusión. Amor. Nunca brilla el sol, no se siente su agradable calor.
Pero un día, por fin, sentí que había llegado a mi destino. Era el Lugar. Era aquel lugar. Estaba convencida de que aquel punto perdido y olvidado en el desangelado y grisáceo mapa del nordeste de Afganistán me permitiría encontrarme. Pero lo que en realidad me había permitido era que él me reencontrase… y me dijese que había venido a buscarme y que no pensaba ir a ninguna parte sin mí.
No lo hizo. ¿Qué haces aquí? Eso es lo que dijo. Pero igualmente no me iría si él. Demasiadas cosas compartidas, demasiados recuerdos. Si bien no parecía el mismo hombre que conocí, la verdad es que nunca era el mismo hombre. Cada vez que lo encontraba era otro. Un nuevo desconocido. Ahora se hacía llamar Dionisio (por dios, ¿de dónde había sacado ese nombre?), hablaba con un marcado acento andaluz y tocaba el tambor en la legión.
¿Qué caminos extraños lo habían llevado hasta allí?
¿De dónde había salido la cicatriz blanca que le cruzaba la mejilla como un signo de interrogación?
No, no parecía el mismo hombre. Nunca había sido el mismo hombre.
Pero esto ya era demasiado.
Sentí deseos de gritarle. De abofetearle. De besarle.
-He venido de cooperante con una ONG. Queremos evitar la destrucción de los budas gigantes -eso fue lo que dije.
Ni más ni menos.
-Ejtá bieng ezo-respondió con su caricaturesco acento andaluz-Tú ciempre preocupándote por loj maj débilej, zi zeñó.-y soltó una risotada burlona.
Lamenté profundamente no haberle abofeteado.
Le di la espalda, aferrando con fuerza la cámara de fotos.
-¿Conoces a ese tío?-me preguntó Marcos, con su más profunda expresión de repugnancia.
-Lo conocí. Una vez. En otra vida. En otro mundo. Pero ya no...
No, ya no lo conocía. Era otro hombre. Pero seguía siendo él. Así que me lo llevaría de allí. Dijese lo que dijese. Sin importar lo que pensara Marcos. Y evitaría que los talibanes destruyesen los budas gigantes. Siempre consigo lo que me propongo.
Aunque, de momento, no tenía ni idea de cómo iba a hacerlo.
...
(Inacabat)

